Ayer Miki se fue lleno de amor. Un fallo en sus pulmones y en el corazón nos llevaron a tomar la decisión de dormirlo.

Miki ha sido el gatote de El Rincón de Agata, grande, peludo y lleno de amor. Incluso ayer mientras lo anestesiábamos ronroneaba. Y es que él siempre ha sido así, amor por todas partes.

Y cuando digo gatote, es que lo era. Él era 12 kilos de paciencia y cariño, en un físico enorme para ser un gato común. Era el guardián del gallinero, no había gato externo que superase la valla. Se plantaba ahí a controlar y no permitía la entrada a ningún intruso en su territorio.

Yo creo que los gatos que andan sueltos ya habían entendido que no había nada que hacer allí donde estaba él.

Ahora Miki está en un lugar donde su espalda ya no duele. Se le habían fusionado varias vértebras por la artrosis, donde sus pulmones se llenan de aire y su corazón late fuerte, aunque todo eso ya no lo necesite.

En el lugar donde está ahora nada de lo que había aquí importa. Ha dejado un hueco, sobre todo para Marlen, nuestra otra gata, porque ella se recostaba en él para dormir calentita. Y en nuestros corazones también. Somos muy afortunados por haber tenido un compañero de viaje tan fiel y protector.

En El Rincón de Agata celebramos haber compartido nuestro tiempo y nuestro cariño con Miki, y estamos muy agradecidos a la vida por poder experimentar lo que es el amor incondicional de nuestros compañeros. Incluso en los momentos en los que hay que tomar decisiones duras para lo humanos, para nuestros amigos de cuatro patas es todo mucho más sencillo. Ellos, simplemente, nos dicen: hasta pronto, yo me bajo aquí, nos vemos en nada.

Adiós, Miki, siempre en nuestros corazones.


Alicia Genovart Martinez