En el Rincón de Agata estamos celebrando el Día del Padre de una manera muy distinta a otros años. Como sabéis, por la situación que estamos viviendo, no podemos estar hoy con nuestros hijos y, curiosamente, esto nos ha hecho sentirnos más unidos a ellos que nunca.

Los días están transcurriendo tranquilos aquí con nuestra manada y Mojito y Jana, dos huéspedes que están en casa. Los animales son siempre fuente de aprendizaje y hoy, en el paseo de la mañana, ellos nos han transmitido su paz, su tranquilidad y todo lo que se desprende de ellos cuando entiendes que viven el momento. Los perros no saben lo que pasa. Ellos siguen felices, olfateando la tierra húmeda, corriendo, jugando, ajenos a todo lo que nos ocurre a los humanos.

Y se nos ha ocurrido que deberíamos parecernos más a ellos: vivir el momento, disfrutar de las cosas pequeñas como olfatear una flor o llevar un palo en la boca, estar alegres simplemente porque estamos juntos y hacer la croqueta en la hierba fresca.

Al observarles, nos hemos dado cuenta de que esto también pasará y de la suerte que tenemos al tener a estos peludos por maestros. Y aunque hoy no podamos estar con nuestros hijos, ellos están en nuestro corazón y sabemos que pronto volveremos a abrazarles. Y quizá, el abrazo dure un poco de tiempo más, sabedores de que cada momento es importante, de que esas pequeñas cosas que damos por hechas, son, casi siempre, las más importantes.

Mandamos un gran abrazo a nuestros hijos Matteo y Davide, a los que amamos con locura.

Y os deseamos a todos un Feliz Día del Padre y de San José.