Nunca pensamos que podría gustarnos tanto nuestro trabajo. Nos encantan los perros y vivimos en un enclave privilegiado, en mitad de la Sierra Calderona, por lo que montar una guardería canina sin jaulas nos pareció una manera muy bonita de vivir nuestra vida.

Gracias a la guardería canina, recibimos casi a diario a perretes que nos acompañan y junto con los nuestros, disfrutan de una vida al aire libre y en manada, mientras sus responsables se ocupan de sus asuntos. Es muy bonito y enriquecedor recibir el cariño de estos peludos y comprobar que aunque se alegran mucho cuando sus humanos los vienen a recoger para llevarlos a casa, también se alegran cuando están con nosotros y lo disfrutan.

Abrir nuestra zona de recreo a otros perros, fue el siguiente paso. Abrir nuestra zona de monte vallada, de 22.000 metros cuadrados, a personas que tienen perros con espíritu libre, tipo galgos y podencos, que por su instinto cazador, cuando siguen un rastro de un conejo u otro animal, pueden irse muy lejos y tardar en volver, nos pareció  buena idea y nos llenó de alegría. Y así lo hicimos y disfrutamos mucho cuando vemos correr a estos perretes sin el peligro de que puedan irse  lejos, para tranquilidad de sus humanos y la diversión de ellos.

Y ahora, hemos dado un paso más adelante. Como sabéis, hemos creado El Rincón de Agata Eventos para organizar actividades que puedas compartir con tus perros. Con nuestras compañeras Jose Falcó de Hadas Perrunas y Elena Silla de  Dogsanimal, recorremos con ilusión este nuevo camino.

La primera actividad que hemos llevado a cabo en el Rincón ha sido el Taller de Introducción al Masaje Terapéutico para Perros, impartido por Elena Silla. Lo que sentimos en esta actividad fue muy especial. Fue un sueño cumplido. Ver el parking lleno de coches, personas felices compartiendo nuestro espacio con sus perros, o sentarnos al sol a masajear peludos que nos prestaban su cuerpo gustosos  e, incluso, pedían más caricias.

Elena dirigió el taller con especial mimo hacia los perros, respetando en todo momento la decisión de si querían ser masajeados o no y, por supuesto, compartiendo sus conocimientos con las personas que estaban allí para aprender.

 

Fue maravilloso ver a al cachorro Emilio corretear y disfrutar  del  monte; a la abuelita Puppy no parar de recorrer todo el terreno y venir de vez en cuando para tumarse y recibir sus masajes; a la dulce Hada, una peluda amorosa que nos comió a besos y cedió su cuerpo para todos pudiésemos practicar los masajes y, por supuesto, a las hadas perrunas, que igual se dejaban masajear como que preferían comerse una piña.

Y por supuesto, también lo compartimos con nuestra manada, nuestros compañeros de vida peludos, que disfrutaron de unos buenos masajes y de la tan grata compañía.

Fue una mañana especial. Pero fue solo la primera. Nos sentimos felices porque este camino acaba de empezar y sea cual sea el destino, vamos a disfrutarlo.

Gracias Carmen, Sandra, Aranza, Naiara, Álvaro y Nuria por confiar en nosotros y ser las primeras protagonistas junto con Emilio, Hada, Puppy, Greta, Senda, Laila y nuestra manada, de esta nueva andadura.