Nuestro amigo Mojito es negro, serio y un poquito gruñón, y con una intención  completamente clara: “el palo es mío”, y que quede claro que no importa el tamaño. Bueno, sí que importa, cuanto más grande, mejor. Y así me lo llevo para arriba y para abajo, es mi palo y me lo disfruto.

Mojito es dulce, cariñoso y con una mirada profunda y noble. Le encanta venir al Rincón de Ágata porque si algo no falta aquí son piñas, palos y piedras. Es más, hay veces que le cuesta tomar la decisión entre comer su pienso o mantener en la boca su palo. Y lo pasa mal, porque claro, ¿qué hago? Lo suelto, pero si lo suelto me lo quitan, pero tengo hambre, ¡por Dios!, ¿qué hago?. Al final lo hacemos nosotros, te lo quito Mojito y te lo guardo, cuando termines de comer te lo devuelvo. Y así vamos más tranquilos. Nuestro amigo es muy divertido, le encantan las caricias y los mimos continuos, claro y a quien no. Y se nota porque mueve la colita negra con energía, y se mueve rápido, rápido porque le encanta pasarse al parque para corretear buscando tesoros. Y es que disfruta muchísimo con nosotros, y sobre todo con los demás perros. En el Rincón, que es una guardería canina, cada uno es libre de hacer lo que quiere, tomar el sol, descansar al fresquito o seguirnos a todos lados, sobre todo a la cocina, esperando que se nos caiga algo rico para cazarlo al vuelo.

Nuestro amigo es un perro muy sociable, sabe que le quieren y respetan y que allí donde va levanta pasiones y mucho cariño, así que simplemente, nuestro Mojito es feliz por todo lo que recibe y sobre todo por todo lo que da. Tiene una familia humana que le cuida muchísimo y que hace todo lo posible para que no le falte ni un día de felicidad.

Alicia Genovart Martinez