“El propósito de este mundo no es “tener y poseer”, sino “dar y servir”. No puede haber otro significado.” Sir Wilfred T. Grenfell

Que sencillo es esto. Tu puedes tener y poseer y puedes no tener ningunas ganas de nada. Tengo y poseo, y si no poseo no tengo, y por lo tanto como ni tengo ni poseo no soy feliz. Ahora bien, cuando tienes un animal doméstico en tu vida, sea perro, gato, periquito o lo que sea, la cosa normalmente cambia. Es decir, puedes no tener y no poseer, aun así hay alguien que te necesita y hace que hasta los días más oscuros tengan un pequeño arcoíris. Cuando te levantas por la mañana, hay alguien que mueve la cola y te saluda como si llevara décadas sin verte, te pide atención y que le acompañes a dar un paseo, que juegues con él y que le des de comer, si es un gato no parará de ronronear y acariciarte hasta que le hagas caso, si son pajaritos o tortugas, esperarán pacientemente a que les saludes. Cualquier animal de compañía tiene una misión: que no decaigas, que aunque lleves un día terrible sabes que te necesita, y sus caricias, ladridos maullidos y cacareos no van a permitir que te hundas. Y tú los necesitas a ellos, recibes amor, cariño y compañía, y aún cuando todas las puertas se te cierran, sabes que tras la de tu casa te espera una almita deseosa de dártelo todo, porque ha estado esperando todo el día para hacer su trabajo, que es hacerte feliz. Por lo tanto dar y servir son las cosas que hacen por nosotros nuestros compañeros de viaje, y consiguen arrancarte una sonrisa en el día más triste y enjuagarte las lágrimas, consolándote cuando las cosas se tuercen. Recuerda: dar y servir, es lo que tu también haces por ellos, porque no encontrarás confesor mas atento, amigo más fiel y catador de comidas más generoso.

Alicia Genovart M.